¿Por qué eres tan bueno McGrady?

Siempre que pienso en Tracy McGrady, me viene a la cabeza el gran Andrés Montes haciéndose la pregunta retórica «¿ Por qué eres tan bueno McGrady?» y además, curiosamente, me viene el recuerdo de esa frase tan potente con su tono de voz.

El por qué realmente no lo sé, pero tengo la teoría de que se asocian en mi mente, los grandes recuerdos de ver jugar a T-Mac y el poder hipnótico que tenía la forma de retransmitir del ya desaparecido Andrés Montes, probablemente, el mejor maestro de ceremonias del baloncesto NBA que hemos tenido en España.

No suele ser habitual que haga una introducción tan personal en la narración de una historia de un jugador de la NBA, pero debo confesar que en este caso lo hago porque McGrady, está entre mis grandes jugadores favoritos de la competición estadounidense.

Imagino que conoceréis esa sensación, pero para mí que jugara McGrady ya era un motivo para ver un partido de baloncesto, sobre todo, porque sabía que no me iba a dejar indiferente y que, en cualquier momento, iba a hacer alguna jugada por la que valiera la pena ver todo el partido. Hay muy pocos jugadores que te hagan sentir eso al disfrutar de un partido de baloncesto.

Con estos antecedentes, la historia de un jugador  como McGrady, se puede resumir en la de un jugador que fue sinónimo de talento puro, innato, natural… un jugón entre jugones, que la historia no le permitió estar más arriba entre los mas grandes de este deporte, porque no encontró la fortuna y la compañía necesaria para poder llegar a serlo.

Para comenzar, Tracy McGrady tuvo el mal del Draft, una «enfermedad deportiva» que sufren los jugadores de la NBA, que con un inmenso talento por explotar, caen en el equipo menos adecuado.

McGrady pudo acabar en los Chicago Bulls en un intercambio que pudo implicar a Scottie Pippen, pero Michael Jordan evitó que un equipo que necesitaba futuro, se quedara con el presente y ganara el anillo de 1998, pero perdiera una posible y necesaria reconstrucción en la era post Jordan.

Tracy McGrady y Scottie Pippen en 1998

Seguramente, las comparaciones con Jordan siempre habrían sido inevitables, pero los Bulls necesitaban una estrella que pudiera llenar, en la medida de lo posible, el vacío de la posible segunda retirada de Michael y McGrady, tenía calidad y futuro para haber hecho grandes cosas en Illinois.

Sin embargo, cayó directamente desde el Instituto en un equipo en pleno crecimiento como los Toronto Raptors que, además, eligieron al año siguiente en el Draft a un Vince Carter que llegaba a la NBA con tres años de experiencia en los Tar Heels de North Carolina.

Esto hizo que, a pesar de ser primos segundos, dos talentos de tal proyección no pudieran coexistir en el mismo equipo y T-Mac salió despedido hacia Orlando por la fuerza del huracán Vinsanity.

Allí se convirtió en All Star y parecía que podía formar una pareja de gran proyección con Grant Hill, pero las continuas lesiones de gravedad que mermaron la carrera de Hill, le llevaron a tener que tomar toda la responsabilidad en Orlando y a empezar a asumir toda la carga del juego con el desgaste que conlleva.

T-Mac con la camiseta de los Raptors el día de su presentación

McGrady se convirtió en uno de los mejores jugadores de la liga, incluso proclamándose dos veces máximo anotador, pero nunca llegó a ser parte de un proyecto ganador.

Tras el fracaso colectivo en Orlando, el 29 de junio de 2004 fue traspasado a Houston en un movimiento múltiple que incluyó a Reece Gaines, Juwan Howard y Tyronn Lue  por parte de los Magic y de los Rockets a Kelvin Cato, Steve Francis y Cuttino Mobley.

La idea era nuevamente que formara una dupla poderosa con el pivot chino Yao Ming, pero siguió faltando equipo para llegar a tener un proyecto ganador en la competitiva Conferencia Oeste.

Finalmente, en la temporada 2008-2009, McGrady decidió operarse de su maltrecha rodilla izquierda a mediados de la temporada regular, lo que le llevó a perderse el resto de la temporada y a tener un enfrentamiento muy serio con el entrenador Rick Adelman, lo cual terminó precipitando la salida de Tracy de los Rockets.

De esa época en Houston, McGrady nos regaló los 13 puntos en 35 segundos que anotó de forma mágica para que los Rockets se llevaran el partido frente a los San Antonio Spurs.

McGrady celebrando los 13 puntos en 35 segundos

Muy pocas exhibiciones anotadoras se han visto como la de aquel día en toda la historia de la NBA. Fue algo simplemente irrepetible, de película.

Tras la operación en 2009, ya nada volvió a ser como antes y los Rockets se deshicieron de McGrady y de su super contrato enviándole a un destino muy poco apetecible en aquella época, los New York Knicks.

Allí comenzó el ocaso de su carrera deportiva, que le terminó dirigiendo a jugar en los Pistons y en los Hawks, pero ya muy lejos del nivel de sus primeros años en Toronto, Orlando y Houston.

Hasta ese momento de su carrera, un jugador del talento excepcional de McGrady, nunca había jugado más allá de la primera ronda de Playoffs.

Hasta en 8 ocasiones cayó en primera ronda, incluso con 3 ocasiones en las que perdió en el séptimo partido y promediando en 4 de esas 8 series, más de 30 puntos por partido, pero no tuvo la suerte necesaria para superar esa barrera, incluso curiosamente en 2009, el año de su operación de rodilla, él no jugó los Playoffs, pero los Rockets sí, que llegaron hasta segunda ronda y cayeron 4 a 3, frente a unos Lakers que luego serían los futuros campeones de la NBA de esa misma temporada.

En la temporada 2012-2013, T-Mac decidió emigrar a un baloncesto mucho menos exigente como la CBA China, donde formó parte de los Qingdao Eagles. 

McGrady fue recibido con gran expectación en el Gigante Asiático, ya que era una auténtica estrella mediática, debido a los años en los que compartió en los Houston Rockets con su amigo y compañero Yao Ming.

Tracy McGrady y Yao Ming en la Plaza de Tiananmén en 2004

Tan solo jugó una temporada en China con escaso éxito, hasta que a mediados de abril de 2013,  firmó nuevamente un contrato en la NBA.

En esta ocasión, el acuerdo fue con los San Antonio Spurs de Gregg Popovich. El objetivo era claro, ayudar al equipo en los Playoffs, ya que no disputó ni un sólo minuto de temporada regular.

El baloncesto le daba una última oportunidad de hacerse con un anillo de la NBA a un jugador magistral, a uno de esos talentos que se ven cada muchos años, pero el destino iba a ser nuevamente cruel con Tracy McGrady.

Los San Antonio Spurs llegaron hasta la Final de la NBA, pero terminaron perdiendo frente a los Miami Heat del Big Three de Lebron, Wade y Chris Bosh por un ajustado 4 a 3 y tras haber ido ganando 3 a 2 las Finales.

T-Mac consiguió jugar un partido más allá de la primera ronda, aunque en los seis partidos en los que participó no sumó ni un sólo punto.

Tracy McGrady con la Camiseta de los Spurs

Días más tarde y con apenas 34 años, Tracy McGrady anunciaba su retirada como jugador profesional

El baloncesto despedía por la puerta de atrás, al hombre al que postularon en su llegada a la NBA como el heredero del vacío que dejaría Jordan en su retirada en los Bulls, al jugador que fue capaz de ser dos veces máximo anotador de la competición, al hombre que consiguió anotar 13 puntos en 35 segundos para llevar a su equipo a la victoria y a la estrella absoluta del All Star de 2006 en Houston, que anotó 36 puntos frente a su público, pero que tampoco se llevó el MVP del partido, porque la Conferencia Oeste perdió por dos puntos frente al Este.

Sin lugar a la duda, el talento de McGrady mereció mucho más de lo que el baloncesto le devolvió, pero así también se escribe la historia del deporte.

De cualquier forma, en mi cabeza siempre seguirá escuchándose la pregunta sin respuesta de «¿ Por qué eres tan bueno McGrady?» y me vendrá a la mente el jugador que fue capaz de anotar 13 puntos en 35 segundos o, de hacerse un pase así mismo a tablero en un All Star, para acabar con un mate increíble a una mano.

La estrella, el jugador, el hombre… siempre se termina retirando del baloncesto, pero las Leyendas nunca abandonan nuestros recuerdos, para que siempre podamos seguir disfrutando de su legado.

Esa es, probablemente, la respuesta que ya conocía Andrés Montes, a la eterna pregunta sobre McGrady.

 

Si quieres leer más historias como estas, te recomendamos:

 

 

 

Comenta el artículo!! Dinos lo que piensas! Cancelar respuesta