Jimmy Butler… héroe por accidente… en Chicago Bulls

Hablar de Jimmy Butler es hablar de un jugador que ha sobrepasado todas las expectativas que había puestas en él es hablar de un jugador, que sin ser el mejor en nada, es bueno en todo, y de esa polivalencia ha hecho su virtud ser uno de los jugadores más sólidos y completos de la NBA y un firme candidato a ser el Jugador que más ha mejorado del año en la NBA.
 
La historia de Jimmy Butler la vamos a comenzar desde su etapa universitaria en Marquette, (Milwaukee) cuna de jugadores como Doc Rivers, y Dwayne Wade.
 
Jugó tres años para las Águilas doradas, en las que promedió unos discretos 12 puntos, 5.5 rebotes y 1.7 asistencias, unas cifras no excesivamente llamativas para los scouters de la NBA, aunque realmente esa cifras globales son un tanto engañosas, ya que Butler progresó desde una primera temporada de 5.6 puntos, 3.9 rebotes y 0.7 asistencias, a una última temporada de 15.7 puntos, 6.1 rebotes y 2.3 asistencias.
 
Jimmy butler marquette

 Un escolta/alero de 2.01 cm. con esas cifras en la NCAA denota un buen jugador pero no da una proyección de un gran nivel de carrera en la NBA. 

En el draft de 2011 donde el número 1 fue Kyrie Irving y jugadores como Klay Thompson se fueron al 11 Khawi Leonard  al 15 o su compañero en los Bulls, Niko Mirotic al 23, Jimmy Butler estaba escondido en el número 30 de aquel Draft y nada hacia sospechar que aquel delgado jugador de los Golden Eagles podría llegar a ser el jugador en el que se está convirtiendo día a día.
 
Butler draft
 
Probablemente el día de la foto, Thibs,  ni imaginaba que aquel escolta alto o alero bajo, de cifras mediocres en Marquette, se convertiría en quien tiraría del carro de los Bulls, en los momentos más difíciles, que iban a llegar, y que nadie imaginaba por aquel entonces.
 
Años más tarde se demostraría su elección, como uno de los grandes robos de aquel Draft, junto a Chandler Parsons (37) o el pequeño Celtic Isaiah Thomas (60).
 
Su primera temporada en los Bulls, la del Lockout de 2011, fue una temporada estilo Butler, de menos a más. Llegaba a un equipo que acababa de perder las finales de Conferencia el año anterior, contra los Heat, y que contaba en sus filas con el MVP más joven de la historia, Derrick Rose.
 
Un equipo hecho, preparado para aspirar al anillo, y que giraba en torno a una superestrella de las destinadas al Hall os Fame, un sitio poco propicio para un Rookie, no especialmente brillante. 

Esa primera temporada Jimmy Buckets promedió 2.6 puntos 1.3 rebotes y 0.3 asistencias en 8.5 minutos por partido.

 Aquella temporada Noah, Deng, Boozer, Rose, Korver, Brewer… se preparaban para volver a acometer la lucha por el anillo, pero en el primer partido contra los 76ers, llegó la lesión de ligamento  cruzado anterior de la rodilla, de Derrick Rose, que le dejaba fuera ya todo lo que quedaba de temporada, y gran parte del inicio de la siguiente.
 
Los Bulls perdieron por 4-2 en primera ronda contra los 76ers. Jimmy Butler prácticamente no jugó.
 
Jimmy Butler
 
A partir de ahí, la temporada 2012-2013, segunda de Jimmy, se presentaba llena de incógnitas, con unos Bulls construidos para que los gobernara Rose, pero sin Rose… esto dió un a oportunidad de crecer a Butler, y pasó de prácticamente no jugar a disputar casi 26 minutos por partido, anotando 8.6 puntos, cogiendo 4 rebotes, repartiendo 1.4 asistencias y robando 1 balón por partido.
 
Disputó 20 partidos ya como titular, y se hizo un hueco entre los de Thibodeau, convirtiéndose en el quinto anotador del equipo por detrás de Deng, Boozer, un circunstancial Robinson y Noah… aquellos Bulls volvieron a funcionar llegando hasta semifinales de conferencia pero cayendo de nuevo contra los futuros campeones, Miami Heat. 
 
Butler, había surgido de la necesidad, como un jugador completo, polivalente en lo ofensivo, buen defensor, y cada vez más sólido… había nacido un nuevo héroe en la ciudad del viento, surgido del accidente de la lamentable lesión de Derrick Rose.
 
La temporada siguiente fue la de la plena consolidación de Jimmy Butler, comenzando los 67 partidos disputados en el quinteto titular de los Bulls que nuevamente volvían a sólo poder contar con su máxima estrella Rose 10 partidos aquella temporada.
 
Butler promedió 13.1 puntos, 4.9 rebotes, 2.6 asistencias y 1.9 robos por partido volviendo a clasificar a los Bulls para los Playoffs y cayendo en primera ronda contra los Wizards.
 
Butler seguía creciendo como un diésel, quizás algo más lento, pero seguro, sólido e incesante. Esa temporada se convirtió en el segundo jugador de la NBA que más minutos disputó sólo por detrás de Carmelo Anthony y empatados a 38. 7 minutos por partido.
 
Butler
 
En esta temporada, Butler ha terminado de explotar a su estilo, ha continuado con su progresión secuencial y ha dado un paso más adelante para convertirse en el líder de los Bulls, en el elemento diferencial, en el jugador que cimienta la solidez de la defensa de los de Thibodeau, junto a Noah, y que ahora también aporta valor añadido en ataque promediando por encima de los 20 puntos en la temporada regular, y añadiendo 5.8 rebotes, 3.3 asistencias y 1.8 robos.
 
Esta temporada cuando los Bulls más han sufrido, ha sido cuando no estaba Jimmy Butler, ya que su solidez defensiva, su progresión en el tiro, y su capacidad de encarar la canasta le han convertido en un jugador imprescindible.

 Este año ha sido seleccionado para el All Star Game y es un firme candidato a jugador que más ha mejorado esta temporada. 

 Butler machacando all star
 
El camino de los Bulls llegará tan lejos como el poderoso diésel tejano Jimmy Butler empuje a los Rose, Gasol, Mirotic, Brooks, Dunleavy, Gibson, Noah…
 
Jimmy sigue progresando, sigue mejorando, sigue creciendo… a su manera… incesante…  progresivo…sólido y sobrio… será un pilar básico de estos Bulls para que puedan acometer la muy complicada lucha por el anillo…
 
Butler, surgió de la necesidad de unos Bulls huérfanos de liderazgo… Nadie ya nunca sabrá si la historia de Jimmy Buckets, habría sido la misma con el Derrick Rose de antes de 2012…
 
La realidad, es que a día de hoy, los de Illinois tienen una nueva esperanza, la de creer que con el esfuerzo, la constancia y el trabajo todo se puede conseguir… eso es lo que ha demostrado Jimmy Butler convirtiéndose en el nuevo Moisés en la travesía por el desierto de los Chicago Bulls, para conducirles al séptimo anillo prometido.
 
  

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