El día que Drazen Petrovic cambió la historia del Team USA

A lo largo de la historia, todos los grandes imperios han sufrido derrotas que cambiaron su destino, y en la gran mayoría de ocasiones, marcaron el comienzo de su declive. Llevado a lo deportivo el todopoderoso Team USA también sufrió algo parecido aunque en su caso no marcó el comienzo de su declive sino el inicio de una segunda etapa donde desplegó a las mayores estrellas de su baloncesto.

Tradicionalmente el Team USA acudía a la cistas internacionales con equipos amateurs. Para ello llevaba a jóvenes jugadores que estaban todavía jugando en la NCAA, la gran cuna del baloncesto norteamericano.  

La superioridad del Imperio baloncestistico norteamericano era tal que para ganar con facilidad no tenían ni que llevar a jugadores profesionales a eventos de la importancia como Juegos Olímpicos o Mundiales.

Estados Unidos reinó con gran autoridad en el mundo del baloncesto hasta primeros de los 80’s aunque ya hubo algún episodio previo de debacle como la famosa final de los Juegos Olímpicos de Munich 1972.

En la década de los 80’s los jugadores internacionales comenzaron a mejorar su juego ostensiblemente y algunos de ellos incluso empezaron a ser objeto de deseo de la mismísima NBA. Algo estaba cambiando en el baloncesto y los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988 certificaron que la hegemonía mundial del baloncesto norteamericano estaba llegando a su fin, al menos, en cuanto a los jugadores NCAA.

La URSS de Sabonis, Volkov o Kurtinaitis venció en semifinales de los Juegos a un Team USA compuesto por hombres de la clase de David Robinson, Danny Manningo Dan Majerle. Aquel golpe al gigante norteamericano hizo tambalear su histórico dominio en el baloncesto mundial al llevarse tan sólo la medalla de bronce pero ese hecho tan sólo fue la antesala del punto de inflexión definitivo.

Team USA 1990

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