Edy Tavares, el Gigante que no se quiso esconder

Si con 17 años no has botado un balón de baloncesto en tu vida, vives en un país sin prácticamente afición a ese deporte como Cabo Verde y tus deportes favoritos son el balonmano y esencialmente el fútbol y tu ídolo es Cristiano Ronaldo, es prácticamente imposible que puedas llegar ni a imaginar que tu futuro está en el baloncesto profesional. Este es el punto de partida de la historia de Walter Samuel Tavares da Veiga, o como es comúnmente más conocido, Edy Tavares, por influencia directa de su abuela que siempre quiso que se llamara así, en vez de Walter, que fue el nombre elegido por su madre.

La historia del gigante caboverdiano comienza en su país natal, donde un comerciante alemán llamado Joachim alertó de su existencia a Raúl Rodríguez del CB Gran Canaria, que rápidamente se interesó por un jugador de la descripción y tamaño que le habían dado.

Tras acordar conocerse en persona para realizar una prueba de fundamentos básicos deportivos en Praia (Capital de Cabo Verde), la delegación del equipo de Gran Canaria valoró muchas posibilidades de convertirlo en un buen proyecto de jugador y le convencieron para sacarle de la pequeña tienda de ultramarinos donde trabajaba junto a su madre y abuela y empezar a formarse en el equipo canario.

Las características físicas de Tavares le abrieron la puerta a un mundo que para él era absolutamente desconocido a principios de 2009.

Su gran capacidad de aprendizaje y sus innegables dotes físicas para el baloncesto, hicieron lo demás convirtiéndole en un tiempo breve en un buen proyecto de jugador de baloncesto.

Pasó un par de temporadas en ligas inferiores de la liga ACB española, hasta que en enero de 2013 llegó a debutar en la máxima categoría del baloncesto español con el Gran Canaria, incluso siendo en esa temporada 2012-2013 titular en un partido oficial.

Al año siguiente se incorporó a la plantilla oficial del Herbalife Gran Canaria, pasando prácticamente en 4 años, de no haber tocado un balón de baloncesto a ser titular en un equipo de nivel medio alto en la liga ACB, probablemente la liga más competitiva del planeta tras la NBA.

Tavares fue titular en 23 de los 35 partidos de temporada regular que disputó, siendo nombrado al final de temporada miembro del mejor equipo joven de la competición, junto a otro futuro gigante de la NBA, Kristaps Porzingis.

Edy Tavares en la ceremonia del Draft tras ser elegido por los Hawks
Edy Tavares en la ceremonia del Draft tras ser elegido por los Hawks

Edy Tavares firmó esa temporada un promedio de 6 puntos, 6.8 rebotes y 1.5 tapones por partido, lo que le puso en el punto de mira de muchos equipos de la NBA

El resultado inmediato de esa progresión fulgurante, fue la elección ese mismo año en la posición número 43 del Draft de la NBA. Los Atlanta Hawks apostaron por un jugador con unos números estadísticos más que interesantes, sobre todo para tener tan solo 22 años y medir 221 centímetros.

La inteligencia de Tavares la volvió a demostrar cuando postergó su camino hacia la NBA y continuó formándose en la Liga ACB con el Gran Canaria de la mano del gran Aíto García Reneses.

En la temporada 2014-2015 se convirtió en un habitual del doble doble y acabó la temporada aumentando sus promedios hasta los 8 puntos, 7.9 rebotes y 1.8 tapones.

El pivot del Gran Canaria se había convertido en uno de los jugadores con mayor progresión de la ACB y los cantos de sirena desde la NBA, le hicieron decidirse a emprender el sueño americano.

La llegada a la NBA de Tavares llegó según él en el momento adecuado de su carrera, pero no consiguió alcanzar sus objetivos. En palabras del propio jugador: “Era el momento perfecto para dar el paso, pero no fui al lugar idóneo. En Atlanta me querían pero no me necesitaban. Me ficharon para completar la plantilla no para jugar. El general manager de Atlanta me quería mucho más que el entrenador. No sacaron provecho de mí. No pude desarrollarme”

Tavares Hawks

Es importante recordar que esos Atlanta Hawks eran los del gran Mike Budenholzer, el discípulo aventajado de Gregg Popovich.

La base de ese equipo había disputado una gran temporada el año anterior, incluso consiguiendo el hito histórico, de ser nombrado todo el quinteto titular de los Hawks, como el Mejor jugador del mes de enero de 2015 de la Conferencia este. Todo el quinteto fue nombrado como uno, mejor jugador del mes.

En aquel equipo los jugadores interiores titulares eran Paul Milsap y Al Horford, es decir la antítesis de  jugador interior que representaba Walter Tavares. Si a eso le añadimos que en el banquillo de aquel equipo también estaban viejos conocidos de la ACB como Tiago Splitter o Mike Muscala, el hueco para un jugador del rol de Tavares se minimizó al máximo.

El resultado fue que acabó pasando periodos intermitentes entre la liga de desarrollo y la NBA, aunque en esta última tan solo disputó 11 partidos en toda la temporada. Aun así, Edy  Tavares decidió no abandonar todavía la aventura norteamericana y la temporada siguiente tras diputar un sólo partido con los Hawks a principio de temporada fue cortado.

De nuevo, volvió a la Liga de Desarrollo donde pasó por los Raptors 905 (el filial del equipo de Toronto) y realizó una gran campaña, incluso terminó siendo elegido en el mejor quinteto de la temporada en la Liga de Desarrollo.

walter tavares
Walter Tavares lanzando un tiro libre con los Raptors 905

Esta buena actuación en un escaparate tan cercano a la NBA sirvió para que, ni más ni menos que los Cavaliers de Lebron James, se fijaran en él y le firmaran hasta final de temporada. Con los de Cleveland finalmente jugó un sólo partido y se mantuvo inactivo hasta final de temporada, en la que los de Lebron cayeron por 4 a 1 frente a los Warriors en el primer anillo de Kevin Durant.

En ese único partido jugó 24 minutos anotó 6 puntos, atrapó 10 rebotes y puso 6 tapones, lo cual parecen unos números más que reseñables para que hubiera tenido más oportunidades, pero aquel equipo eran los máximos aspirantes al Título esa temporada, junto a los Warriors de Curry, Thompson o el ya citado KD.

A principios de octubre los Cavaliers le volvieron a cortar y varios equipos europeos pusieron sus ojos en él debido al gran rendimiento que ya había dado en la ACB.

Real Madrid y Barcelona pujaron por él, pero el efecto personal de cercanía y normalidad de Pablo Laso, hizo que los 221 centímetros de Edy Tavares acabaran en el equipo de la Capital de España. Quizás también influyera que ese ídolo de su juventud llamado Cristiano Ronaldo jugaba en aquel momento en el Real Madrid.

La cuestión en aquel momento para un jugador que había probado las mieles del éxito en el baloncesto, era volver a recuperar minutos y la confianza en su juego para seguir creciendo deportivamente. Las exigencias competitivas del Real Madrid actuaron como una motivación y Tavares encajó rápidamente en el Real Madrid.

Ese fichaje le reportó volver a ser importante en el baloncesto, tanto como para llegar a ser un factor determinante en los Títulos del Real Madrid de los últimos años.

Tavares fue inteligente para entender rápidamente que el problema no eran sus aptitudes para el baloncesto, si no el lugar y condiciones donde desarrollarlas. La fórmula del éxito que había encontrado en Gran Canaria, tan solo debía aplicarla al Real Madrid de la mano de un gran entrenador como Pablo Laso.

Hubiera sido mucho más fácil esconderse y buscar proyectos más sencillos, pero como ha dicho el propio Edy Tavares “un gigante no puede esconderse” y el decidió afrontar el reto de encontrar la mejor versión de sí mismo en la competitiva ACB y en la Euroliga, de donde ya es Campeón de ambas competiciones.

Edy Tavares nunca se rindió, ya que sabía que podía triunfar en un deporte que para él se terminó convirtiendo en una salvación personal.

Tavares con su tercera Supercopa de España en 2020
Tavares con su 3ª Supercopa de España en 2020

Otros jugadores de sus características físicas se rindieron en el camino hacia el éxito, pero él supo sobrevivirse a sí mismo y, sobre todo, a esa máquina trituradora de sueños llamada NBA. Lo sencillo hubiera sido emigrar a un baloncesto más rentable y menos competitivo, ya que la altura de alguien como Tavares, es algo muy valorado en cualquier liga del mundo, pero en vez de eso, se volvió a exponer al fracaso en un reto deportivo de primer nivel para relanzar su carrera.

A día de hoy, sus 221 centímetros se han convertido en un factor diferencial en la liga ACB y en un pilar fundamental para el Real Madrid hasta, al menos, 2024.

 

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