La mayor paliza de la historia de las Finales NBA

La historia de las Finales de la NBA posee una innumerable serie de anécdotas, records y de datos estadísticos sorprendentes. Uno de esos datos es el partido que acabó con la mayor diferencia de puntos entre dos equipos que han disputado las Finales de la NBA, es decir, la mayor paliza en un partido de las series finales por el Título.

Lo curioso del dato comienza en el mismo punto el que descubrimos que equipos fueron los que protagonizaron el histórico partido ya que son conjuntos que todavía siguen en nuestra retina.

Los Chicago Bulls y los Utah Jazz de la temporada 1997-1998 disputaron una de las finales más igualadas de la historia de la NBA.

Los Bulls se llevaron aquel Título por un 4 a 2 frente a los Jazz acabando 5 de los 6 partidos de las finales con un resultado inferior a 5 puntos de diferencia. De hecho, curiosamente cada partido acabó con una diferencia de puntos diferente… 1 punto en el sexto partido, 2 puntos en el quinto, 3 puntos en el primero, 4 puntos en el cuarto y 5 puntos en el segundo.

El 7 de junio de 1998 en el tercer partido la historia fue muy diferente.

Jordan Malone

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El mejor jugador en unas Finales de la NBA

Año tras año el momento culmen de la temporada en la NBA llega cuando los equipos campeones de la Conferencia Este y de la Conferencia Oeste se enfrentan por dominar el mundo del baloncesto en las series Finales de la NBA. La única alternativa válida es ganar y entrar en la historia. Todo resultado que no sea ese sólo puede ser considerado un fracaso. Eso le pasó a los Phoenix Suns en 1993 cuando se enfrentaron al mejor jugador en unas finales de la historia de la NBA.

Lamentablemente sólo puede haber un ganador y en las finales de la NBA cada balón cuenta.

Por ese motivo los jugadores estrella de cada equipo protagonizan de una forma todavía más estelar el juego de sus equipos que en el resto de la temporada.

Las defensas se cierran y no ganar un centímetro para conseguir un tiro cómodo se torna una misión prácticamente imposible.

Ante esa máxima dificultad sólo los mejores prevalecen y entre los mejores el mejor fue el que para muchos es el jugador más dominante de la historia.

Michael Jordan 1993

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El otro Team USA de 1984

Cuando todavía los jugadores profesionales de la NBA no tenían que defender el orgullo patrio del baloncesto norteamericano, los jugadores de la NCAA eran los que iban a competir por Estados Unidos a las competiciones del baloncesto FIBA. El Team USA de 1984 probablemente fue el último gran equipo universitario de la historia ya que el de 1988 fracasó al sólo cosechar el bronce en Seúl 1988.

Aquel equipo de 1984 tenía la particularidad de contar con Bobby Knight de entrenador principal y con importantes y prometedoras figuras del baloncesto norteamericano.

De hecho, el Draft de 1984 de la NBA es considerado como uno de los mejores de la reciente historia de la liga junto el de 1996 y el de 2003.

Ser miembro de aquel Team USA de 1984 no fue para nada sencillo.

Algunos de los integrantes de aquel equipo han pasado a la historia del baloncesto pero sorprendentemente aquel equipo probablemente fue mucho peor de lo que podía haber sido.

Antes de entrar en materia y de hablar de quien pudo haber estado hablemos de los que estuvieron.

Team USA 1984

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La condena de ser llamado Baby Jordan

Triunfar en la NBA es una cuestión de la suma inevitable de dos factores que tienen son necesariamente indivisibles. Por un lado está el talento del jugador en cuanto a su calidad deportiva y por el otro está la suerte en su más amplio sentido que va desde estar en el equipo adecuado en el momento adecuado como que te respeten las lesiones. Este segundo aspecto hace que grandes jugadores hayan quedado perdidos en el camino hacia el éxito como es el caso del que fue denominado como Baby Jordan.

Ese hombre fue Harold Miner, el que fuera escolta de los Miami Heat durante un breve periodo de tiempo.

El parecido de Miner con Jordan partía de su inmensa capacidad física para volar hacia el aro.

El apodo de Miner fraguó en su años en la Universidad del Sur de California.

Allí el escolta de 1.96 cm realizó tres temporadas a un altísimo nivel promediando 20.6 puntos y 3.6 rebotes en su primer año, 23.5 puntos y 5.5 rebotes en el segundo y por último 26.3 puntos y 7 rebotes por partido.

Su juego atlético no pasó inadvertido y las marcas comerciales también pusieron sus ojos en él.

En el Draft de 1992 dio el salto a la NBA y los Miami Heat se hicieron con los servicios de un potencial gran anotador.

Harold Miner

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El mejor número 23 de la historia de la NCAA

Cuando pensamos en el número 23 en cualquier deporte rápidamente lo asociamos a esa figura con una sombra deportiva tan alargada que es capaz de anular a cualquier  otro gran deportista de cualquier deporte. Ese hombre es Michael Jordan, el eterno 23 de los Chicago Bulls. Jordan también utilizó ese número en Washington y en la universidad de North Carolina aunque curiosamente Jordan no es el mejor número 23 de la historia de la NCAA.

Es curioso que el que es considerado por la gran mayoría de aficionados como mejor jugador de la historia del baloncesto y además sea el número más reconocido de la historia de este deporte no sea el mejor jugador que jugó en la NCAA con ese dorsal.

De hecho el rendimiento de Jordan está muy lejos del desempeño que alcanzó el hombre protagonista de este artículo tanto en cantidad de puntos anotados como en la media.

Hablamos de Peter Press Maravich… The Pistol y su paso por LSU (Louisiana State).

Pete Maravich

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