Los primos más y menos conocidos de la NBA

Por la historia de la NBA han pasado muchos tipos de familiares. Desde el caso típico de las sagas de padres e hijos hasta el caso de los interminables Barry que cuentan con de momento hasta tres generaciones en la NBA las relaciones familiares en la NBA son de toda naturaleza. Padres, hijos, abuelos, tios, sobrinos, primos… en general de todo.

En esta ocasión vamos a poner el foco en los primos ya que hay algunos casos curiosos que os sorprenderán.

La particularidad de los primos es que obviamente no tienen porque tener apellidos comunes y por tanto hay relaciones familiares que permanecen teóricamente en el anonimato.

No han sido muchos a lo largo de la historia pero haberlos los hay.

El repaso va a consistir en las parejas de primos en los que al menos uno de los dos sea un jugador muy conocido para el gran público… o incluso en algún caso los dos.

Nos vamos a dejar algunos casos de jugadores que no han sido especialmente relevantes en la liga.

Comenzamos con los primos más famosos de la historia de la NBA

 

VINCE CARTER y TRACY MCGRADY

VINCE CARTER Y TRACY MCGRADY

Estas dos super estrellas probablemente sean los primos más conocidos de la historia de la NBA.

McGrady y Carter son primos segundos y se enteraron casi de casualidad de su relación familiar.

Ambos compartieron vestuario en Toronto y nos han brindado algunos de los momentos más espectaculares de la NBA en las últimas décadas.

Probablemente dos de los mejores dunkers de la historia de la NBA.

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McGrady, de un pequeño pueblo de 9.000 habitantes al Hall of Fame

Ya conocemos los nombres que este año se incorporarán al Naismith Basketball Hall of Fame. Al repasar la lista hay un nombre que, inevitablemente, destaca por encima de los demás: el siete veces All-Star y dos veces mejor anotador de la NBA Tracy McGrady. Junto a él, Robert Hughes, Bill Self, Rebecca Lobo, Muffet McGraw, Mannie Jackson, Tom Jernstedt, Jerry Krause, ‘Zack’ Clayton, Nick Galis y George McGinnis verán sus nombres en el museo situado a la orilla del río Connecticut, en un espacio que el Sr. Naismith concibió hace ya más de cien años.

Tras sus comienzos en el gimnasio de un pueblo de 9.000 habitantes como Auburndale, y después de una carrera de 16 años, “T-Mac” se ha ganado un espacio en Olimpo del baloncesto.

Puede que haya pasado mucho tiempo desde su retirada y que ahora reciba un honor que muchos reivindicaron para McGrady tiempo atrás, pero ha llegado el momento de ver su nombre entre los más grandes, un recordatorio de su etapa dorada en Orlando Magic, pero también de sus inicios con los Raptors y de sus seis temporadas con los Rockets.

Sólo han pasado cuatro años desde su retirada oficial en 2013, pero, a muchos, la espera se les ha hecho larga.

Tracy McGrady forma parte del Olimpo de la NBA desde aquel diciembre de 2004 en el que los Rockets perdían de ocho frente a San Antonio a falta de cuarenta segundos. Hay genios que se despiertan frente a la adversidad, y los allí presentes pudieron vivir uno de los momentos más grandiosos de la historia del baloncesto.

Con mayúsculas. McGrady se echó al equipo encima y comenzó a anotar triple tras triple. Tras el ciclón, el marcador confirmaba lo que los incrédulos ojos de sus rivales se negaban a aceptar: Tracy McGrady acababa de anotar 13 puntos en 33 segundos para dar la victoria a su equipo por la mínima. Poco más de medio minuto para confirmarse como leyenda.

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Los 13 puntos en 35 segundos de Tracy McGrady

 Si preguntáramos a aficionados a la NBA por su opinión sobre Tracy McGrady la gran mayoría de ellos siempre responderían que es uno de sus jugadores favoritos. Quizás muchos pensemos que podría haber sido más de lo que fue pero la grandeza deportiva de los jugadores no sólo podemos medirla a través de lo que han ganado o de los premios que han recibido sino por lo que nos han dejado en el recuerdo. Uno de los recuerdos para mi imborrables en el baloncesto me lo dejaron los 13 puntos en 35 segundos de Tracy McGrady.

Para hacer historia hay que hacer algo muy grande y si quieres hacer algo muy grande tienes que hacerlo frente al mejor (peor) enemigo posible.

Así pasó el 9 de diciembre de 2004 cuando T-Mac nos tenía reservado algo único.

La actuación de aquella noche en aquellos 35 segundos de McGrady fue el sueño de cualquier jugador y aficionado que se alza con la victoria y como no, la pesadilla de cualquier jugador que acaba derrotado.

El escenario… el Toyota Center de Houston.

El rival… los Spurs de Popovich con Bowen y Manu Ginobili sobre la pista.

Como resultado… 76-68 a falta de de 44.2 segundos tras anotar 2 tiros libres de Devin Brown.

¿Quien da más?

Tracy McGrady

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El motivo del número 1 de Tracy McGrady

Cuando hablamos de talento en estado puro en el mundo del baloncesto nos vienen a la cabeza muchos de los grandes jugadores de la historia de la NBA y en ese grupo nunca falta Tracy McGrady. El jugador de los Raptors, Magic o Rockets entre otros ha sido y es el ídolo de muchos aficionados de una generación pero hasta los ídolos tienen otros referentes y de esta manera comienza la historia del número 1 de Tracy McGrady.

T-Mac fue uno de los jugadores que llegó a la NBA directamente desde el Instituto. Fue de la hornada de los Kobe Bryant, Kevin Garnett, Jermaine O’Neal o Rashard Lewis.

Jugadores de inmensa calidad que por diversos motivos no llegaban a pasar por la Universidad.

En el caso de McGrady tuvo problemas en los estudios desde muy pronto… falta de disciplina… falta de interés… en resumen su camino era el deporte.

Así llegó 1997 donde fue elegido en la posición número 9 de su Draft directamente desde Mount Zion Christian Academy.

Los Toronto Raptors fueron el equipo que pujaron más fuerte por su tremendo potencial deportivo.

En la temporada 1997-1998 debutó en la NBA luciendo el número de su jugador favorito de la NBA.

Tracy McGrady

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Cuando Tracy McGrady pudo ser jugador de los Bulls

Haciendo una retrospectiva al pasado e historia de los Chicago Bulls, el equipo del estado de Illinois sabía durante la dictadura de Michael Jordan en la NBA que el jugador que les había llevado a la gloria de ganar varios Títulos de la NBA no iba a ser eterno… al menos en lo deportivo.
Tras la primera retirada de Jordan en 1993 para dedicarse a jugar al Beisbol en en los Birmighan Barons la directiva de los Bulls al ver la dinámica del equipo sin el liderazgo del 23 empezó a plantearse la posibilidad de reestructurar un equipo que sin un pieza fundamental no dejaba de ser un buen equipo con aspiraciones basicamente de llegar a Playoffs y poco más.
La estela del equipo creado por Phil Jackson y coronado por la figura de Jordan  fue alargada ya que todavía en la temporada 1993-1994 el balance del equipo fue muy bueno con un 55-27 pero no pasaron de semifinales de conferencia.
Al año siguiente Jordan volvió a Chicago a final de la temporada regular y los Bulls con un balance de 47-35 llegaron a Playoffs de nuevo. Con un Jordan fuera de su máximo nivel competitivo cayeron en semifinales de Conferencia frente a unos Magic en crecimiento con Penny Hardaway y O’Neal.
A partir de ahí volvió la época de vino y rosas a Chicago pero en la directiva de los Bulls ya se había activado la alarma para preparar la era post Jordan.
Los Bulls de aquellos años además de ganar los Campeonatos obtenían unos grandes balances de temporada (72-10 y 69-13 en 1996 y 1997) respectivamente luego sus opciones en el Draft siempre estaban al final de la primera ronda y lo que ya allí quedaba de talento deportivo no daba para reconstruir o planificar un equipo en el futuro y los Bulls decidieron poner sobre la mesa a su mayor valor deportivo más allá de Michael Jordan.