El primer gran éxito de Magic Johnson

En ocasiones en la vida para poder valorar los acontecimientos presentes, es necesario esperar un cierto tiempo y hacer una retrospectiva pasado un determinado periodo. Probablemente cuando llegó el primer gran éxito de Magic Johnson, nadie podría imaginar que ese triunfo marcaría su carrera porque tan sólo acababa de comenzar una rivalidad que duraría toda su vida deportiva.

En 1979 Magic Johnson lideraba a los Spartans de la Universidad de Michigan con la firme intención de lograr el Título de Campeón de la NCAA tras haberse quedado el año anterior a las puertas de alcanzar la Final Four.

Los rivales de Michigan eran las grandes universidades de siempre (Kentucky, Duke, Indiana, UCLA…) pero nadie contaba con la pequeña Universidad de Indiana State donde un joven jugador de West Baden (Indiana) lideraba un equipo que llegó más lejos de lo que nadie podría imaginar.

En aquella temporada (1978-1979) se comenzó a forjar una de las grandes rivalidades de la historia de la NBA que tuvo su antesala en el baloncesto universitario.

Indiana State desde la Midwest y Michigan State desde la Mideast lograban llegar a la Final Four para poder luchar por el Campeonato de la NCAA.

Cada equipo cumplió con sus respectivos compromisos en las semifinales del torneo y la final soñada tuvo lugar. El primer duelo de Magic Johnson y Larry Bird estaba servido.

Magic y Bird 1979

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Cuando Magic no pudo ser el número 32

Uno de los grandes éxitos de la carrera de Magic Johnson fue estar siempre rodeado por grandes jugadores. En su etapa de la NCAA como no podía ser menos, también tuvo grandes compañeros que hicieron que su juego destacara aún más.

Cuando Magic llegó a la Universidad de Michigan State se encontró con Greg Kelser que era la estrella del equipo antes de la llegada de Johnson.

Kelser era un escolta de 2.01 cm con unas grandes capacidades atléticas que le habían llevado a ser uno de los jugadores con más proyección del escenario universitario.

Magic enseguida supo como sacar el mejor partido de Kelser, siendo una jugada habitual entre ambos los espectaculares alley oops que lanzaba el base con precisión para que Kelser terminará haciendo mates dignos de posters.

La conexión Kelser-Johnson no tardó en dar sus frutos pasando de la nada, a quedarse a un paso de entrar en la Final Four en 1978 y a llevarse el Campeonato de la NCAA en 1979 en una disputada final frente a la Universidad de Indiana State de Larry Bird.

Magic Johnson Greg Kelter

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El Draft de 1978… la apuesta en la que ganaron todos

En 1978 los Boston Celtics estaban en plena reconstrucción tras los éxitos de mediados de esa misma década. La retirada de John Havlicek había dejado huérfana a la afición del Boston Garden y Red Auerbach ya buscaba un nuevo conejo para sacarse de la chistera y esa chistera fue el Draft de 1978.

Los Celtics tenían la sexta elección del Draft y decidieron apostar por un jugador que presumiblemente no iba a dar el salto a la NBA en ese año.

Ese hombre era Larry Bird que tan sólo llevaba dos años en la Universidad de Indiana State pero que era elegible tras el breve paso por la Universidad de Indiana y el consiguiente año en blanco que pasó fuera de las canchas de baloncesto.

La cuestión es que Bird era elegible porque su teórica clase universitaria desde el año que llegó a la universidad ya habría alcanzado el cuarto año para la graduación.

Los equipos que tenían la opción de elegir antes de los Celtics, decidieron no apostar por Larry Bird ya que podían correr el riesgo de elegirle y que continuara un año más en la NCAA y posteriormente volver a presentarse al Draft de 1979 perdiendo los derechos que habrían tenido sobre él.

Red Auerbach vio una posibilidad de oro en la elección de Bird y decidió seleccionarle.

Bird y auerbach

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El accidental número 33 de Grant Hill

Grant Hill es uno de esos jugadores de la historia de la NBA de los que nadie duda que podía haber sido mejor de lo que fue si las lesiones hubieran respetado su talento innato para el baloncesto. Sea como sea y a pesar de no haber desarrollado todo su potencial, siempre quedará la duda de lo que pudo llegar a ser, en base a los destellos que dejó ver en lo que fue.

Más allá de su carrera deportiva, también dejó ciertas curiosidades que a día de hoy no dejan de sorprendernos.

Grant Hill es recordado por el número que utilizó a lo largo de toda su carrera en la NBA. El número 33 tiene otro legendario propietario junto a los Bird, Kareem Abdul Jabbar, Pat Ewing o Scottie Pippen.

Lo curioso es que la llegada a ese dorsal, no se produjo por la admiración hacia ninguno de esos jugadores o por una cuestión de gustos sino que fue por simple necesidad.

En sus orígenes en el High School, Grant Hill no utilizó el 33 ya que utilizaba otro por la profunda admiración hacia ese jugador.

Grant Hill 33

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El auténtico ídolo de Michael Jordan

Resulta paradójico escribir un artículo sobre el ídolo de un jugador que seguramente sea el jugador más idolatrado de la historia del baloncesto y probablemente uno de los más reconocidos de la historia del deporte en general. Los ídolos también tienen referentes y en esta ocasión vamos a hablar del ídolo de Michael Jordan, del hombre que el pequeño Michael Jeffrey Jordan soñaba conocer y llegar a ser.

Hay que partir en un supuesto como este de que el jugador de referencia de Michael Jordan no pudo ser cualquier jugador.

Ese hombre fue David Thompson la estrella de la ABA y de la NBA que surcó los cielos bajo el sobrenombre de skywalker y que tan sólo bajo al mundo de lo terrenal por culpa de la adicción a las drogas.

David Thompson no fue cualquier jugador. Fue el hombre que consiguió acabar con el imperio de UCLA con la Universidad de North Carolina State llevando al propio John Wooden y a un todopoderoso Bill Walton a conocer el sinsabor de la derrota.

Aquel joven escolta de los Wolfpack tras dar buena cuenta de UCLA en semifinales tras siete años sin conocer la derrota llevó a los “otros” del estado North Carolina a conquistar la NCAA tras vencer a Marquette en la final de la competición.

David Thompson

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